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miércoles, 30 de septiembre de 2009

PREPARACIÓN FÍSICA: FORTALECIMIENTO DE PIERNAS


Cualquiera que esté familiarizado con el submarinismo sabe que la parte de nuestra anatomía que más se ejercita durante la inmersión son las piernas (exceptuando casos como personas con discapacidad), con ellas y ayudados por las aletas conseguimos propulsarnos en el agua y es importante que nuestro principal medio de propulsión se encuentre en buena forma para evitar inconvenientes o disgustos debidos a posibles situaciones que requieran un esfuerzo extra.

Para tener tonificada y fuerte la musculatura de nuestras extremidades inferiores en condiciones existen varias formulas, correr, subir escaleras, entrenamiento con pesas y seguramente alguna más, hoy voy a sugerir un ejercicio que a mi entender es fundamental para mantener esta parte de nuestra anatomía en forma.

La sentadilla o “squat”

Está considerado como el ejercicio más completo para el desarrollo del tren inferior. Realizada en cualquiera de sus variantes, la sentadilla permite focalizar la musculatura específica casi de forma automática.

Durante la ejecución técnica de la sentadilla, la barra debe ubicarse sobre el trapecio y no sobre las vértebras. A partir de ahí, y con una buena separación de piernas, el ejecutante comienza a descender manteniendo la espalda recta en todo momento. La indicación precisa suele ser “mirá arriba y adelante, sacando la cola”. Culminado el descenso, el deportista comienza a extender la rodilla para llegar arriba e iniciar una nueva repetición.

Es fundamental, entre otras cosas, iniciar el ejercicio luego de una buena entrada en calor. La flexibilidad es importante en este sentido. El deportista no debe levantar los talones del piso, algo que le haría perder su base de sustentación. Si no lo consigue, conviene utilizar alguna suerte de suplemento, en los gimnasios es muy común ver como se colocan discos de pesas para que el ejecutante puede apoyar sus talones.

A continuación las distintas variaciones de la sentadilla, analizando las ventajas y desventajas de cada una. Como generalidad, podemos distinguir cuatro tipos de sentadilla:

* 1/4 de sentadilla: donde el ejecutante no alcanza la línea de las rodillas. Este variante puede ser practicada tanto por expertos como por principiantes, en la entrada en calor o como trabajo principal, con poco peso en deportistas en recuperación o con altos pesos en deportistas que aún están en etapa de aprendizaje del gesto técnico. Es un ejercicio relativamente sencillo, sin demasiado compromiso a nivel muscular o nervioso debido a su corta amplitud de movimiento.
* 1/2 sentadilla (1/2 squat): aquí el deportista lleva la cadera hasta la línea de las rodillas. Esta variante puede ser desarrollada por prinicipiantes o expertos, aunque posee algunos detractores que se oponen a este movimiento argumentando que el freno del mismo es producido por la tensión muscular y no por los límites óseos, tal como sucede en la sentadilla profunda. De todas maneras, el 1/2 squat permite mover más peso que la sentadilla profunda ya que aprovecha el ángulo de mayor tracción (90º) a nivel de la rodilla. En esta variante existe una mayor participación del cuádriceps con respecto a otros músculos del tren inferior.
* Sentandilla profunda: sin dudas la variante más intensa de las sentadillas, sólo apta para deportistas con experiencia. Sus detractores afirman que se produce una sobrecarga innecesaria a nivel del tendón rotuliano. Innecesaria porque, según dicen, el movimiento de la sentadilla profunda no tiene aplicación a ningún gesto técnico. Sus defensores sostienen, en cambio, que el grado de reclutamiento de fibras es el más alto, y por ese motivo debe trabajarse. En esta variante se focaliza el trabajo sobre glúteos, aductores e isquiotibiales.
* Sentadillas de frente: en esta interesante variante, muy pocas veces vista, la barra descansa sobre la parte anterior del deltoides, con los brazos cruzados sobre la misma. Sus defensores argumentan que dicha técnica “descarga” la presión sobre la columna -lo cual es muy cierto-.

Otra variante de la sentadilla, más trabajada en fisicoculturistas debido a su especificidad, es la sentadilla con piernas separadas. Aquí el ejecutante se coloca con una separación de pies mayor al ancho de hombros, focalizando el trabajo en los glúteos y los aductores.

Pero no importa la variante que se realice, sino el cuidado que se tenga en su realización. Es importante aprender la técnica correcta de ejecución, luego comenzar a trabajar con poco peso y aumentarlo en forma paulatina. En caso de llegar a mover cargas muy altas, es imperativo la presencia de un ayudante atento como forma de prevención.
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jueves, 6 de agosto de 2009

PREPARACIÓN FÍSICA, ENTRENAMIENTO Y BUCEO


El buceo es una actividad que practicada en forma recreativa o deportiva, tiene como pilar fundamental la seguridad. La obtención de la misma no sería posible sin el conocimiento previo, que para los submarinistas, son los cursos de formación.
La participación en esta actividad tan particular, desarrollada en un medio no aéreo y de
mayor densidad es facilitada por el uso de equipamiento, permitiendo al buzo ver, protegerse del frío, trasladarse y respirar.
El conocimiento que se adquiere en los cursos informa que el cumplimiento de determinadas pautas de profundidad y permanencia, minimiza los riesgos.
El volumen del equipo necesario para el buzo implica un traslado lento, de movimientos más dificultosos. Su límite es la carga de aire exenta de reserva, para optimizar el consumo de aire sabe que es prioritaria su tranquilidad y pausado avance.

Estas últimas descripciones generan apreciaciones equivocadas en la mayoría de los submarinistas, curso realizado, elección de equipamiento apropiado, movimientos lentos para optimizar el consumo, entrenamiento no necesario.

La seguridad en el buceo es obtenida mediante el conocimiento previo, que permite el razonamiento y solución de situaciones imprevistas. La elección del equipo adecuado y un entrenamiento físico que contemple el repaso de métodos y técnicas, las prácticas de simulaciones de eventuales emergencias, y un estado físico saludable que resista el traslado con la adición de equipo voluminoso en distancias considerables.

El entrenamiento permite la obtención de resistencia, mantiene activos los músculos de piernas y torso inferior, utilizados en propulsión, giros y correcciones de nivel.

La actualización de técnicas y simulación de situaciones mejora el rendimiento.

Conocimiento y preparación física predisponen favorablemente para limitar condiciones de stress y favorecer la autoestima.

Si nuestro cuerpo responde adecuadamente podremos reaccionar con mayor rapidez ante cualquier problema (y todos sabemos que el tiempo de reacción puede suponer la diferencia incluso entre la vida y la muerte), además seremos capaces de salir de situaciones comprometidas, evitaremos posibles lesiones y, lo que también es importante, podremos disfrutar más de la inmersión.

Con el incremento del rendimiento se aumenta de forma paralela la captación de oxígeno. Así el corazón se "hace más grande"; por lo que el submarinista entrenado precisará de una actividad cardíaca menor que el no entrenado, frente al mismo esfuerzo de trabajo.

A pesar de que la mayoría de las situaciones de buceo no precisarán un extraordinario grado de preparación física, y por lo tanto las inmersiones pueden ser disfrutadas por personas de diferentes edades con mayor o menor preparación física. No obstante un cierto grado de preparación física añadirá seguridad a las inmersiones ya que influye directamente en dos de los aspectos más importantes: consumo de aire y energía.

Los submarinistas mejor preparados serán aeróbicamente más eficientes y dispondrán de mayor reserva de energía que los no preparados.

Una corriente inesperada, un cambio de condiciones durante la inmersión, mar de fondo, errores de navegación, etc. requerirán mayor reserva de aire y energía, esto pondrá a prueba la preparación tanto técnica como física del submarinista.

La simple costumbre de efectuar ejercicios aeróbicos durante nuestra actividad diaria, como subir escaleras, nadar, andar, montar en bicicleta, etc. Nos ayudará a mantener una preparación aeróbica que nos resultará muy útil en nuestras inmersiones. Está claro que cuanto más ejercicios tanto aeróbicos como anaeróbicos realicemos mejor preparados nos encontraremos tanto para nuestra actividad diaria como para nuestras inmersiones.

Evidentemente no hace falta ser un atleta pero nunca está de más tener una condición física aceptable para practicar nuestro deporte.
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