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miércoles, 16 de septiembre de 2009

LOS PRIMEROS EQUIPOS DE BUCEO


Estos equipos fueron creados en un principio para ser usado en zonas contaminadas por humos o gases venenosos. Durante años, fueron empleados para efectuar rescates en minas y para trabajar en lugares susceptibles de inundarse. No fue hasta más tarde que se planteó el uso de estos equipos bajo el agua.

Todos los equipos autónomos de circuito cerrado se basaban en el mismo principio: el buzo respira una y otra vez una misma carga de aire que se renueva gracias a un elemento químico que absorbe el exceso de CO2 que genera la respiración.

El prototipo de Stephan Halls

Las primeras referencias que se tienen en relación a estos equipos son las de un botánico inglés llamado Stephan Halls, que ideó este mecanismo para mejorar las condiciones de seguridad de los mineros británicos. El aparato consistía en un saco respiratorio de cuero cuyas paredes estaban forradas de franela empapada con una mezcla de agua de mar y un compuesto químico de sodio, cloro y fosfato de cal. Un tubo curvado comunicaba el saco respiratorio con una válvula.

La sal y el compuesto químico servían para absorber el CO2 del aire exhalado, que era nuevamente respirado. El propio Halls afirmaba que la autonomía de este equipo era de unos 8 o 9 minutos, pero los expertos consideran que dicha previsión es desproporcionada. El dispositivo contenía relativamente poco aire, por lo que pese a la absorción del CO2, el buzo agotaría el oxígeno al cabo de escasos minutos y llegaría un momento que moriría por la falta de ese componente.

Las primeras botellas de aire

El primer equipo realmente eficaz fue el que Henry Fleus inventó en 1876. Se trataba de un aparato de buceo autónomo compacto, simple y de fácil transporte. Era de circuito cerrado, y disponía de una botella de aire cargada a treinta atmósferas y un cartucho que contenía el elemento absorbente del CO2.

Este nuevo mecanismo fue revolucionario, ya que alargó el tiempo de permanencia bajo el agua hasta las 2 horas, aunque a pequeñas profundidades. Poco tiempo después se pensó en incorporar al equipo un casco de cobre, dándole así el aspecto de buzo clásico que todos tenemos presente.


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lunes, 7 de septiembre de 2009

ORÍGENES PRIMITIVOS DEL SUBMARINISMO


Encontramos las primeras referencias de estas técnicas en la antigua Grecia (360 a. de C.). El historiador y filósofo Aristóteles hace referencia en su obra “Problemata”, a un aparato que pudo ser desde un saco o capuchón de aire hasta una campana de buceo. Por su descripción lo más probable es que fuera una campana a la que el mismo Aristóteles denomina “Lebeta” o “Caldero”.

Aparte de los relatos clásicos, los primeros ingenios rudimentarios se conocen a través de los grabados en piedra encontrados en los templos asirios. En la antigua Tebas, en el templo de Deir-el-Bahari, existen bajorrelieves en piedra con os relatos de los exploradores submarinos de la reina Hatshepsut, en el siglo IX a. C. En ellos aparecen hombres nadando en inmersión, alimentándose para ello del aire contenido en un odre de cuero que sujetan con uno de sus brazos.

Las cruzadas

Asimismo, se conoce que durante la Tercera Cruzada, hubo un egipcio de nombre Issa al servicio de Saladino, que estaba encargado de nadar bajo los buques de la flota cristiana que sitiaba Acre para ejercer de mensajero. Issa debió tomar como referencia los grabados de Deir-el-Bahari, ya que empleaba un pellejo lleno de aire que le permitía efectuar sus travesías sumergido y sin necesidad de subir a la superficie, donde podría ser descubierto fácilmente por las naves enemigas. Como podemos ver, estos odres o pellejos de cuero cargados de aire son, con ligeras variantes, las modernas botellas de inmersión que se utilizan en la actualidad.

Ya en el siglo XII, se tienen referencias de sistemas rudimentarios de bombeo, que permitían alargar el tiempo de inmersión. El historiador árabe Bohaddin, relataba que durante el asedio de los cruzados a la ciudad de Ptolomais, un buzo árabe consiguió penetrar en la ciudad utilizando un aparato de buceo que le permitía recibir aire de la superficie y que él llamaba “fuelle” o “soplillo”. Lamentablemente no se describe el aparato usado, pero es de suponer que se trataba de una especie de tubo por el que se aspiraba el aire bombeado desde el exterior.

Trajes de buzo

Ya en el siglo XIII, encontramos el primer prototipo de traje completo de buzo. El autor alemán Kyeser describió en 1405 un traje para trabajar bajo el agua, compuesto por una chaqueta de cuero con un casco de metal provisto de dos ventanillas de cristal. La chaqueta y casco iban forrados interiormente con un material esponjoso para la mejor retención del aire. De la parte alta del casco salía un tubo de cuero conectado a un saco de aire.

Las contribuciones de Leonardo Da Vinci

Incluso el genial Leonardo Da Vinci hizo sus pinitos en el mundo del diseño de equipos subacuáticos. En 1500, diseñó varios elementos para bucear y escribió algunos tratados sobre ello. Lamentablemente, estos diseños fueron robados en su momento por Napoleón durante su campaña en Italia.

Dos de los modelos ideados por el inventor italiano representan un simple aparato respiratorio ara su empleo en aguas poco profundas. Consiste en una especie de embocadura moldeada para la boca, unida a la superficie por un conducto similar al actual tubo respiratorio. Así pues, dicho mecanismo podría ser lo que actualmente conocemos como la boquilla del tubo o del regulador.

Asimismo, Da Vinci podría reclamar también la “patente” de las gafas de buceo, ya que otro de sus diseños muestra una especie de casco completo y gafas, completados con un tubo respiratorio hasta la superficie. Otro tanto ocurre con las aletas, un ingenio al que el inventor italiano ya entonces atribuyó mucha importancia en el equipamiento de un submarinista.




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